jueves, 8 de septiembre de 2011

Cantando bajo la lluvia

(Singin’ in the rain)  

Cantando bajo la lluvia no es realmente una pionera, no supuso avances tecnológicos o en el lenguaje cinematográfico, pero es considerada la mejor de su género y para muchos una verdadera obra maestra del cine.

     El film gira en torno a la llegada del cine sonoro y todos los cambios que esto provocó, en especial como revolucionó la manera de hacer películas y las grandes carreras que fueron destruidas, porque la imagen que el público tenía de su actor favorito no coincidía con su voz real.

     Es el año 1927 y la estrella del momento, Don Lockwood (Gene Kelly) se encuentra filmando una nueva película con su compañera/interés romántico Lina Lamont (Jean Hagen). Pero el estudio para el que trabajan se entera que su competencia va a estrenar “El cantor de Jazz” y no pueden quedar atrás. La idea es adaptar el guión y convertirlo en un musical, lo que probablemente acabe en una catástrofe, ya que Lina tiene una horrible y chillona voz que no condice con su imagen, pero que además es intolerable para seguir en una película. En un último intento de salvar al film, usaran la voz de una joven bailarina, Kathy, para doblar a Lina. Otro problema surgirá, cuando Don se enamore de la dulce Kathy y Lina se enceguezca por los celos.



La mayoría de las canciones utilizadas son temas anteriores, de otras películas, reutilizados en este film. El equipo reinventó las canciones con más energía y al modernizarlas (las canciones tenían cerca de 20 años) se hicieron inolvidables, al tal punto que se las asocia indefectiblemente a este film y no a los anteriores.

     El guión de Adolph Green y Betty Comden es ágil y divertido, una parodia perfecta de la llegada del sonido y en especial de la transición del cine mudo al sonoro. Repleta de homenajes al cine cómico de la era dorada y con números orgánicamente integradas a la historia (la acción sigue su curso, no parece ser algo forzado para que “encajen” las canciones preexistentes), es un film tremendamente disfrutable.

     La idea de realizar “Cantando…” fue de Arthur Freed. Él quería producir un musical usando canciones que él había escrito junto a Nacio Herb Brown anteriormente, en especial “Cantando bajo la lluvia”. Luego de haber escuchado todo el material, los guionistas Betty Comden y Adolph Green notaron que las canciones habían sido escritas para musicales realizados entre 1929 y 1931 por lo que pensaron que se lucirían mejor en algo que ocurriera en esa época antes que adaptarlas a algo más moderno.

     El co-director del film, Stanley Donen recuerda que “la única razón para llamar a la película 'Cantando bajo la lluvia' era porque el número musical había salido genial”. Los guionistas, sin embargo, recuerdan que cuando llegaron a la oficina del productor Arthur Freed éste les dijo: “Muchachos, van a escribir una película llamada 'Cantando bajo la lluvia'. Sólo pongan todas mis canciones en ella”. Según los guionistas, en el comienzo sólo sabían que iba a haber una escena en donde alguien iba a estar cantando y que iba a estar lloviendo.

     En un principio la idea fue que “Cantando bajo la lluvia” fuera interpretada por los tres personajes centrales (Gene Kelly, Donald O’Connor y Debbie Reynolds), pero al desarrollar el guión se la reemplazó por la versión solista de Gene Kelly. Los tres protagonistas sin embargo, la interpretan durante los títulos de apertura.



     Una de las pocas canciones que no pertenecen al dúo Arthur Freed - Nacio Herb Brown, es “Moses”, escrita por los guionistas, en donde los personajes de Gene Kelly y Donald O’Connor vuelven loco al entrenador de dicción, indispensable para la era sonora que se venía.



     Fue uno de los primeros musicales escritos directamente para la pantalla y no, como hasta ese entonces, recreando un musical de Broadway. Más de la mitad del film está compuesto por números musicales, con grandes canciones y maravillosas danzas con los que los personajes se expresan en momentos de gran alegría o para mostrar sus sentimientos más profundos.

     “Cantando bajo la lluvia” es el segundo de tres musicales que surgieron de la colaboración de Stanley Donen y Gene Kelly – el primero había sido “Un día en Nueva York” (1949, On the town) y el tercero sería “Siempre hace buen tiempo” (1955, It’s always fair weather) . Este grupo de films supone el inicio de una nueva manera de hacer musicales: salir a la calle a cantar y bailar. Ejemplo ideal de esto es justamente el cuadro que da título a la película, en la que Gene Kelly canta y baila en la calle bajo la lluvia. En este caso específico, la calle sí fue un decorado, ya que había que manejar el tema de la lluvia. Para que la cámara la tomara mejor, hubo que mezclar agua con leche, lo que le daba más consistencia a las gotas.

     La secuencia es la más popular del musical clásico y es inconfundible en el cine mundial. Incluso aquellos que no han visto la película reconocen la escena.




Inolvidable también es “Make’em Laugh”, interpretada por el incansable Donald O’Connor que recorre un set de filmación haciendo un homenaje al slapstick (tipo de comedia que implica exageración de la violencia física,por ejemplo, un personaje golpeado en la cara con una sartén o que se estampa a toda velocidad contra una pared).



Otros cuadros memorables son “Good morning”, con los tres protagonistas festejando la idea del doblaje de Lina, y “Broadway rhythm ballet” secuencia con la participación de las espectaculares piernas de Cyd Charisse bailando junto a Gene Kelly.

Broadway rhythm ballet
Good morning
                             
Aunque ahora parezca extraño, el film fue recibido con relativa indiferencia por la Academia, con sólo dos nominaciones a sus premios Oscar. Una nominación fue para Jean Hagen, como actriz de reparto y la otra fue para Lennie Hayton por la música, es decir la parte instrumental y las orquestaciones. No obtuvieron ningún premio.

     Con el paso del tiempo sus bellas secuencias y sus estrellas se convirtieron en algo irresistible. Una bella reflexión sobre el cine y el mundo del espectáculo en general, “Cantando…” satiriza los comienzos del musical con talento y cariño, sin llegar a ser enteramente nostálgico.

     Una película incisiva, ingeniosa y divertida, una verdadera obra maestra, amada por todos, “Cantando bajo la lluvia” es el tipo de película que se ve y se vuelve a disfrutar en una segunda o tercera o enésima visión como si fuera la primera vez.



FICHA TÉCNICA

Título: Cantando bajo la lluvia
Título original: Singin’ in the rain
Año:1952
Dirección: Stanley Donen y Gene Kelly
Guión: Adolph Green, Betty Comden
Fotografía: Harold Rosson
Música: Lennie Hayton
Edición: Adrienne Fazan

Intérpretes principales: Gene Kelly ... Don Lockwood, Donald O'Connor ... Cosmo Brown, Debbie Reynolds ... Kathy Selden, Jean Hagen ... Lina Lamont, Millard Mitchell ... R.F. Simpson, Cyd Charisse ... Dancer, Douglas Fowley ... Roscoe Dexter, y Rita Moreno ... Zelda Zanders.


Para disfrutar un poquito:

“Singin’ in the rain”
http://www.youtube.com/watch?v=rmCpOKtN8ME

“Make ’em laugh”
http://www.youtube.com/watch?v=2oWk4ZiuSHE

“Moses”
http://www.youtube.com/watch?v=ZFxWkUkUsQA



Lic. Diana Lombardo
E-mail: dlombardo74@gmail.com





La lección de piano (The Piano) – 1996



Michael Nyman



La lección de piano (The Piano), dirigida por Jane Campion, cuenta la historia de una mujer muda escocesa quien, junto a su hija, es enviada en 1850 a Nueva Zelanda para ser la esposa de un inglés. Ada habla a través de su piano, pero éste es vendido a un vecino, George. Posteriormente él le solicitará a Ada que le dé clases. Y la mujer planteará un curioso arreglo con él: a cambio de favores sexuales irá recuperando cada vez una tecla de ese piano.

     La banda sonora de este film es extremadamente atractiva, en especial el tema central de piano. Su creador, Michael Nyman, se mueve entre tonos clásicos y algunas construcciones más modernas, usando elemento folklóricos para representar los sentimientos del personaje principal pero también para describir su independencia de los límites impuestos por la sociedad.

     De todas formas, La lección de piano no es una banda sonora cálida sino más bien agridulce, con detalles minimalistas y posmodernos, que forman parte de la marca de Nyman.

     El tema más memorable, “The heart asks pleasure first” emplea una tradicional canción escocesa (“Boony Winter’s Noo Awa”), trasladada maravillosamente al piano de manera minimalista y lírica, que se repetirá con orquestación completa en “The promise”, con un tempo más lento y con cuerdas armonizando el conjunto.

     El ralentamiento progresivo del tiempo en “The sacrifice” es bastante efectivo.

     Otro tema, también representativo del personaje principal, pero menos melancólico, es explorado en un solo de piano, una rapsodia tierna y romántica, en “Big my secret” , repetido luego en “The scent of love”, donde las cuerdas llevan al tema a uno de los destaques del álbum.

     Mientras que la atmósfera del film será dada por un fugaz tema que aparece en las orquestaciones de “A wild distant shore” y “Dreams of a journey”. Este último se apoya en cuerdas fluidas que marcan el ritmo.
Sin dudas, los momentos más destacados son cuando las interpretaciones en piano de Nyman se acercan a los solos de cuerdas y saxos a lo largo de la banda sonora.

     Pero también hay momentos en los que decae, en especial con el hartante comienzo de saxos en “Here to there”, haciendo que, aunque sea un sonido original, sea casi imposible de oír al estar entre las bellas melodías de los dos mejores tracks de la banda sonora (“The heart ask pleasure first” y “The promise”). Las cuerdas disonantes en “Little impulse” con una frase que se repite demasiado tiempo, y la adaptación casi sin adornos de otras dos canciones folklóricas (“Bonnie Jean” y “Flowers on the forrest”) en “The Fling”, presentadas con un piano vivaz, no convencen del todo.

     El estilo de Nyman al componer las piezas orquestadas se define con cuerdas altas arpegiadas, revoloteando sobre las cuerdas bajas y los bronces, mientras que el piano o los saxos tienen motivos más minimalistas. Un ejemplo clásico de cómo Nyman usa a los saxos como si fueran instrumentos de viento de madera se presenta en “Bed of ferns” y en “Lost and found”. En “Mood that passes through you” es otro tema para piano y orquesta mientras que el delicado “Embrace” se apoya en las cuerdas.

     Al final está la monótona trilogía de “I clipped your wing”, “The wounded” y “All imperfect things”. Cada tema por separado suena bien pero detrás del bello “The sacrifice” sus orquestaciones parecen redundantes. Es esta sobrecarga de temas orquestados lo que afecta, sino perjudica, al álbum, cuya fuerza y mejores momentos están en los temas de piano.

     En el final “Dreams of a journey” abre con un nuevo motivo de cuerdas (un fragmento de “The Fling” más lento) antes de la reaparición triunfante del tema central para piano y orquesta, llevando al tema a una cima.

     La banda sonora marcó un punto de inflexión para la música de Nyman que se volvió más romántica si bien se mantuvo minimalista en los siguientes scores que realizó para Gattacca, El ocaso de un amor y Wonderland, y disparó su popularidad al vender tres millones de copias en todo el mundo.






Título: The Piano
Año: 1993
Sello discográfico: Virgin Records
Compositor, productor y conductor: Michael Nyman




Temas:
1. To the Edge of the Earth (4:06)
2. Big My Secret (2:53)
3. A Wild and Distant Shore (5:52)
4. The Heart Asks Pleasure First (1:33)
5. Here to There (1:02)
6. The Promise (4:14)
7. A Bed of Ferns (0:46)
8. The Fling (1:28)
9. The Scent of Love (4:16)
10. Deep Into the Forest (2:58)
11. The Mood That Passes Through You (1:13)
12. Lost and Found (2:24)
13. The Embrace (2:36)
14. Little Impulse (2:11)
15. The Sacrifice (2:46)
16. I Clipped Your Wing (4:34)
17. The Wounded (2:26)
18. All Imperfect Things (4:03)
19. Dreams of a Journey (5:32)


Para oír:

The Heart Asks Pleasure First
http://www.youtube.com/watch?v=0dPS-EHl-FE

The Sacrifice
http://www.youtube.com/watch?v=0Su8LXNS16A

Dreams of a Journey
http://www.youtube.com/watch?v=fo5pZNf9vdI



Lic. Diana Lombardo
E-mail: dlombardo74@gmail.com





El nacimiento de una industria (II)

El negocio empieza siendo europeo, pero la Primera Guerra Mundial lo pone en manos de Norteamérica. Cientos de miles de inmigrantes provenientes de los lugares más lejanos se reúnen en las grandes urbes industriales. Desconocedores en su mayoría de la lengua inglesa, encontraron en las películas un buen lugar en donde huir, por unas pocas monedas, de sus penurias diarias. El lenguaje de las imágenes eliminaba las barreras lingüísticas y sociales, al menos por un rato. El cine pasó a ser el espectáculo popular por excelencia, moviendo grandes cantidades de dinero.


     Dispuesto a monopolizar el mercado, Edison lanza a sus abogados contra sus competidores (recuerda que poseía la patente como teórico inventor del cine). Más de quinientos procesos tuvieron lugar entre 1897 y 1906: se había desatado la “guerra de patentes”. La policía clausuraba salones y confiscaba aparatos. Hubo productoras, como la American Biograph, que llegaron a pagar medio millón de dólares para poder seguir realizando sus películas.

Thomas Alva Edison

El 15 de diciembre de 1908, al finalizar la guerra de patentes se crea el primer gran trust (concentración de empresas bajo una misma dirección): la Motion Pictures Patents Company, en donde cada distribuidor se comprometía a abonar a Edison cinco mil dólares anuales por ejercer su negocio y los exhibidores dos dólares semanales. En este trust de Edison estaban Méliès y Pathé.

     Los productores independientes se sintieron ahogados. Carl Laemmle, William Fox, Adolph Zukor, los hermanos Warner, Marcus Loew y Samuel Goldwyn, todos ellos judíos centroeuropeos desembarcados en EE.UU. con poco dinero, fundan: Universal, Fox, Paramount, Warner, y Metro Goldwyn Meyer, respectivamente. Estas empresas con el posterior añadido de Columbia y Universal Artists, serán las grandes productoras que formarán la Motion Picture of America.




Aprovechando el rodaje de El conde de Montecristo (1907, dirigida por Francis Boggs y Thomas Persons), fundan Hollywood en la costa oeste del país, lejos del poder de Edison, cerca de la frontera mexicana y atraídos por el clima casi perfecto durante todo el año, ideal para las producciones en espacios abiertos.

     Además de un mercado nacional inmenso (que les permite amortizar las películas) tenían la ventaja de crear productos a la medida de cualquier nación.

     Ganaron a la competencia comprándola, como con los exponentes alemanes que habían conseguido gran renombre en los últimos años. Realizadores como Ernst Lubitsch y Frederic Murnau, estrellas como Pola Negri y Marlene Dietrich inician un camino que seguirán realizadores franceses, húngaros y suecos.

     Desde ese momento y más marcadamente hacia la Segunda Guerra Mundial, llegarán nombres como Valentino, Chaplin, Hitchcock, Laughton, Chevalier… Algunos se quedarán y otros volverán a su patria luego de algunos años.

     Michael Curtiz (Casablanca) era húngaro, Billy Wilder (Una Eva y dos Adanes) y Fred Zinnemann (De aquí a la eternidad) alemanes. Frank Capra (Qué bello es vivir!) era italiano (Sicilia), William Wyler (Ben-Hur) alemán (Alsacia), Otto Preminger (Anatomía de un asesinato) austríaco, y Elia Kazan (Nido de ratas) turco.

     Ellos continuarán la tradición de un cine americano que en gran parte no han hecho los americanos y serán reconocidos por la mayoría como grandes exponentes de ese cine.


Continúa en "El nacimiento de una leyenda: David W. Griffith".




Lic. Diana Lombardo
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